lunes, 24 de agosto de 2009

Nota: Txell Sust, estrella pop en proceso de cocción (crítica)

• La cantante aparcó el blues y lució voz en Luz de Gas Txell Sust.

JORDI BIANCIOTTO
BARCELONA


Txell Sust reúne condiciones objetivas para triunfar en el pop comercial, pero el método que asegura el acceso automático al hit parade aún está por inventar. Tampoco es que su carrera haya sido un prodigio de la constancia: un disco de blues con August Tharrats, otro de dance con Blue4u (proveedor de jingles para Estrella Dorada) y dos obras pop en solitario lanzadas con siete años de diferencia, mientras se hartaba de coger aviones como corista de Alejandro Sanz en cuatro giras. Su segundo trabajo, Ciudadana universal, saldrá en septiembre, pero Sust lo presentó a todo lujo el miércoles en Luz de Gas, dentro del Mas i Mas Festival. Banda amplia, con seis músicos, entre ellos el camerunés Armand Sabal-Lecco, un titán del bajo cuyo nombre figura en los créditos de discos de Paul Simon, Stewart Copeland y Manu Dibango. Tendieron a Sust un tecnicista colchón instrumental que se movió en un pop funcional en diálogo con el soul, el reggae y los guiños latinos, y que permitió el lucimiento de su voz esbelta, su gran capital. Los fans de la Sust jazz-bluesera no tendrían su noche, pero ella lo dejó claro: «Empecé con el pop, y lo único que hago es recuperarlo». Repescó un par de canciones de su primer disco y se centró en las nuevas, que ofrecen texturas exóticas (Desierto, Los Ángeles), interiorismo (Cada dia) y latinidad extrovertida (Ciudadana universal). Dos versiones, ambas heterodoxas: Vinyes verdes vora el mar, de Lluís Llach, en clave de pop ligero, y el guiño a su amigo Sanz con una Y solo se me ocurre amarte muy acelerada, casi hardcore. «Para que tenga mucha envidia y la quiera interpretar igual». Señor Sanz, escúchela con precaución.

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